Espacio Yoga Velvet

Yoga, bienestar y fotografías

Si no sabes cómo es una clase de yoga esta es tu entrada

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El fin del yoga es superar el sufrimiento

Buenos días a tod@s!! Quiero escribir en este post para aquellas personas que sienten curiosidad por el Yoga, pero no saben muy bien qué van a encontrarse. De este modo, quizás así consiga animarles a tomar su primera clase de prueba.

¿Cuánto dura una clase de yoga?

Normalmente dura entre 60 y 90 minutos, suelen ser dos días a la semana, aunque hay quien sólo puede ir una vez.

Pueden ser por la mañana o por la tarde.

¿Tengo que ser flexible para hacer yoga?

Definitivamente no. Sin embargo, con el tiempo serás más flexible, porque los músculos se alagan a base de constancia y repetición. Solemos tener la creencia de que para hacer yoga, hay que hacer posturas enrevesadas que casi rozan el contorsionismo de “El circo del Sol”.

Decir que no vamos a yoga porque hay que ser flexible, es como decir que no podemos beber porque tenemos sed.

¿Me va a doler hacer yoga?

Cuando pasamos mucho tiempo sentados, sin hacer ejercicio, sin movernos apenas y comenzamos a practicar yoga, es lógico que al salir de la clase sientas agujetas. Pero eso no es malo, a revés, significa que tus músculos que estaban contraídos, agarrotados y sin uso, se están alargando, tonificando, oxigenándose y vitalizándose, por lo que se trata de una incomodidad saludable, que te manda el mensaje de “gracias por hacer algo por mí”.

Te verás en posturas (asanas en sánscrito), que jamás hubieras imaginado. Todas esas nuevas posturas crean nuevas conexiones neuronales, con la práctica regular te harán sentirte más equilibrado, tanto física como mentalmente (ya que cuerpo y mente es un todo, no están separados) y, si duda, te van a llevar a sentirte más saludable, más joven, más seguro… en general más “radiante” por fuera y por dentro.

¿Qué sentiré en la clase?

Al principo en la clase puede que te sientas “raro”, porque vas a empezar a dejar de mirar hacia afuera (incluso te diré que no te fijes en los compañeros) para mirar hacia adentro, hacia ti, hacia tu cuerpo y tu mente, que llevan mucho tiempo deseando que los atiendas.

Inicialmente te diré que permanezcas con los ojos cerrados en una postura cómoda para respirar y poder centrarte en la clase. Te invitaré a que dejes todos los problemas fuera de la clase y te tomes esos minutos para estar íntimamente contigo y en buena sintonía con tus compañeros. Eso puede resultar también extraño al principio, ya que no solemos dedicarnos tiempo para despojarnos de nuestras máscaras y caparazones diarios, y dedicarnos simplemente a “ser” nosotros, esencialmente.

En cuanto a las sensaciones físicas son variadas, dependiendo de tu forma corporal, tus características genéticas, tu seguridad, etc., habrá posturas que te resulten mucho más sencillas que otras. Eso no sinifica que las estés haciendo bien o mal, pues el quid de la cuestión es que esa postura llegue a convertirse en un modo de permanecer en el “aquí y el ahora”, de aquietar la mente, independientemente de que salga a la primera, a la segunda, o a la octava vez que la repitas.

Es normal tener cierto dolor y resistencia ante la posturas, son los mismos dolores y resistencias que vivimos ante situaciones nuevas o retos de la vida.

La vida se refleja en el yoga y el yoga se refleja en la vida.

¿Hay que hacer la postura perfecta?

Yoga no es competición, ni con uno ni con los demás. Más bien se trata de autoconocimiento y aceptación de nuestros límites, con la capacidad de aceptarte tal y como eres, de ser honesto contigo, de querer superarte pero sin lucha, sino como algo que va a surgir de ti con constancia, con amor hacia ti mismo, tratándote de modo completamente amable y sin juicios.

Esa es la verdadera forma de practicar yoga.

¿Me voy a cansar en yoga?

Yoga se relaciona con paz, tranquilidad, armonía… es totalmente contrario a la competición. Se trata de ser amables con nosotros y con los demás.

Al usar posturas diversas de extensión, flexión, equilibrios, de pie, sentados, invertidas, a veces dinámicas, otras estáticas… Que van a requerir un esfuerzo por tu parte, una permanencia en esa postura que a veces resulta incómoda, o molesta (muscularmente hablando),  otras quizás te resulte aburrida (porque tienes facilidad para hacerla), otras te resultará cansada (porque hay que repetirla)… Es probable que sudes, que a veces te frustres porque no te sale (aunque repito hay que ser tolerantes con uno mismo y eliminar la frustración de la clase de yoga), quizás te encuentres esforzándote por llegar a un límite saludable… Todo eso va a cansarte, pero es un cansancio sano, de hacer algo bueno y grande por ti. Generarás endorfinas que son esas hormonas de la felicidad y te ayudarán a relajarte y a ser más tranquilo.

Además, para restaurar el cuerpo, apaciguarlo del esfuerzo realizado, para conseguir aquietar la mente ¡¡que para eso hemos venido!! Vas a irte finalmente a la postura de relajación, llamada en sánscrito “savasana”, donde te vas a restaurar por completo.

Y cuando salgas de tu clase seguramente dirás “ha merecido la alegría venir, me siento bien”

Con cariño, Velvet.

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Autor: yogavelvet

Profesional de la salud, animalista, practicante de Yoga y aficionada a la fotografía. Quiero usar este espacio para recopilar lo que voy aprendiendo y si llega a interesarte o servirte, me alegrará saberlo. Bienvenidos ;)

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