Espacio Yoga Velvet

Yoga, bienestar y fotografías


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Caminante no hay camino…

Hola a quien pueda estar leyendo!!

Hace mucho que no escribo en el blog. Tan sólo retomé la página de Facebook “Espacio Yoga Velvet”, para compartir algunas cositas de otros perfiles por seguir manteniendo el contacto.

Desde la última vez he sufrido varias crisis de diferentes tipos, incluso he cambiado de trabajo y de localidad. Algunos amigos se fueron, otros llegaron… En definitiva, he tenido muchísimos altibajos durante estos meses y aunque no es justificación, perdí un poco las rutina y la brújula interior.

Por este motivo, para seguir en equilibrio y alineada conmigo, quiero volver a retomarlo. Necesito tener una especie de “botiquín de primeros auxilios”, donde encontrar todo aquello que me resulta útil para la vida, o simplemente bello. Y, al mismo tiempo, porque puede haber muchas personas a las que también les pueda resultar de utilidad. Vivir es compartir!!!

Respecto a Yoga también sufrí idas y venidas, entre otros motivos porque no encontré profesor/a que me “enamorase” y que me diera el feeling que necesitaba. Ahora parece que el Yoga se ha convertido en gimnasia competitiva, cuando realidad es un completo sistema de “mejoramiento humano”, como dice el gran Ramiro Calle. Así que, de momento, voy a intentar practicarlo por mi cuenta y seguir invirtiendo parte de mi tiempo (que no es mucho) en  compartir todo lo que vea de interés en el ámbito de la salud física y mental (porque, recordemos: todo es uno) y si os sirve a vosotros, los que alguna vez lleguéis hasta aquí, me hará muy feliz.

Nada (os lo aseguro), nada es comparable a una clase de yoga “real”, es decir, disfrutar del ambiente que se vive en un espacio dedicado a estos fines, con la voz del profe guiándote, con su buena energía creada por todos los alumnos, con su olor a incienso, la tenue luz, las mantitas que algún compi te coloca con cariño al hacer savásana… No es igual que hacer yoga en casa uno solito.

Me gustaría poder hacer de este sitio un lugar para debatir otras cuestiones como es el mindfulness, la psicología, el arte de ser feliz, la cocina, la salud…

Entonces, con todos estos deseos me despido y nos vemos pronto!!

Con cariño, Velvet.

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Si no sabes cómo es una clase de yoga esta es tu entrada

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El fin del yoga es superar el sufrimiento

Buenos días a tod@s!! Quiero escribir en este post para aquellas personas que sienten curiosidad por el Yoga, pero no saben muy bien qué van a encontrarse. De este modo, quizás así consiga animarles a tomar su primera clase de prueba.

¿Cuánto dura una clase de yoga?

Normalmente dura entre 60 y 90 minutos, suelen ser dos días a la semana, aunque hay quien sólo puede ir una vez.

Pueden ser por la mañana o por la tarde.

¿Tengo que ser flexible para hacer yoga?

Definitivamente no. Sin embargo, con el tiempo serás más flexible, porque los músculos se alagan a base de constancia y repetición. Solemos tener la creencia de que para hacer yoga, hay que hacer posturas enrevesadas que casi rozan el contorsionismo de “El circo del Sol”.

Decir que no vamos a yoga porque hay que ser flexible, es como decir que no podemos beber porque tenemos sed.

¿Me va a doler hacer yoga?

Cuando pasamos mucho tiempo sentados, sin hacer ejercicio, sin movernos apenas y comenzamos a practicar yoga, es lógico que al salir de la clase sientas agujetas. Pero eso no es malo, a revés, significa que tus músculos que estaban contraídos, agarrotados y sin uso, se están alargando, tonificando, oxigenándose y vitalizándose, por lo que se trata de una incomodidad saludable, que te manda el mensaje de “gracias por hacer algo por mí”.

Te verás en posturas (asanas en sánscrito), que jamás hubieras imaginado. Todas esas nuevas posturas crean nuevas conexiones neuronales, con la práctica regular te harán sentirte más equilibrado, tanto física como mentalmente (ya que cuerpo y mente es un todo, no están separados) y, si duda, te van a llevar a sentirte más saludable, más joven, más seguro… en general más “radiante” por fuera y por dentro.

¿Qué sentiré en la clase?

Al principo en la clase puede que te sientas “raro”, porque vas a empezar a dejar de mirar hacia afuera (incluso te diré que no te fijes en los compañeros) para mirar hacia adentro, hacia ti, hacia tu cuerpo y tu mente, que llevan mucho tiempo deseando que los atiendas.

Inicialmente te diré que permanezcas con los ojos cerrados en una postura cómoda para respirar y poder centrarte en la clase. Te invitaré a que dejes todos los problemas fuera de la clase y te tomes esos minutos para estar íntimamente contigo y en buena sintonía con tus compañeros. Eso puede resultar también extraño al principio, ya que no solemos dedicarnos tiempo para despojarnos de nuestras máscaras y caparazones diarios, y dedicarnos simplemente a “ser” nosotros, esencialmente.

En cuanto a las sensaciones físicas son variadas, dependiendo de tu forma corporal, tus características genéticas, tu seguridad, etc., habrá posturas que te resulten mucho más sencillas que otras. Eso no sinifica que las estés haciendo bien o mal, pues el quid de la cuestión es que esa postura llegue a convertirse en un modo de permanecer en el “aquí y el ahora”, de aquietar la mente, independientemente de que salga a la primera, a la segunda, o a la octava vez que la repitas.

Es normal tener cierto dolor y resistencia ante la posturas, son los mismos dolores y resistencias que vivimos ante situaciones nuevas o retos de la vida.

La vida se refleja en el yoga y el yoga se refleja en la vida.

¿Hay que hacer la postura perfecta?

Yoga no es competición, ni con uno ni con los demás. Más bien se trata de autoconocimiento y aceptación de nuestros límites, con la capacidad de aceptarte tal y como eres, de ser honesto contigo, de querer superarte pero sin lucha, sino como algo que va a surgir de ti con constancia, con amor hacia ti mismo, tratándote de modo completamente amable y sin juicios.

Esa es la verdadera forma de practicar yoga.

¿Me voy a cansar en yoga?

Yoga se relaciona con paz, tranquilidad, armonía… es totalmente contrario a la competición. Se trata de ser amables con nosotros y con los demás.

Al usar posturas diversas de extensión, flexión, equilibrios, de pie, sentados, invertidas, a veces dinámicas, otras estáticas… Que van a requerir un esfuerzo por tu parte, una permanencia en esa postura que a veces resulta incómoda, o molesta (muscularmente hablando),  otras quizás te resulte aburrida (porque tienes facilidad para hacerla), otras te resultará cansada (porque hay que repetirla)… Es probable que sudes, que a veces te frustres porque no te sale (aunque repito hay que ser tolerantes con uno mismo y eliminar la frustración de la clase de yoga), quizás te encuentres esforzándote por llegar a un límite saludable… Todo eso va a cansarte, pero es un cansancio sano, de hacer algo bueno y grande por ti. Generarás endorfinas que son esas hormonas de la felicidad y te ayudarán a relajarte y a ser más tranquilo.

Además, para restaurar el cuerpo, apaciguarlo del esfuerzo realizado, para conseguir aquietar la mente ¡¡que para eso hemos venido!! Vas a irte finalmente a la postura de relajación, llamada en sánscrito “savasana”, donde te vas a restaurar por completo.

Y cuando salgas de tu clase seguramente dirás “ha merecido la alegría venir, me siento bien”

Con cariño, Velvet.


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Aprendiendo qué es una asana

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Las asanas son las posturas que se utilizan en Yoga, pero cualquier postura no se considera Asana. 

Una asana es mucho más que realizar una determinada forma en el espacio. Mucha gente que no conoce nada acerca de Yoga, desconfía de que esta ciencia pueda realmente ayudarles a mejorar sus vidas más allá del nivel físico. En principio es lógico que se pregunten ¿qué diferencia pude haber entre una postura de yoga y un ejercicio de gimnasia? Además hay quien piensa que es necesario ser de goma para poder realizar ciertas posturas que vemos en los libros o en Internet (no hay que ponerse el pie en la nuca para hacer yoga)

De modo muy resumido (las veremos más adelante), las características básicas que toda postura de yoga (Asana) debe tener son:
– Asana: alineación corporal correcta.
– Vinyasa: movimiento acompasado con la respiración.
– Bandha: calidad en los ajustes musculares.
– Pranayama: calidad en la respiración.
– Dhrusti: calidad en la atención.
La alineación del cuerpo de modo correcto, es lo que proporciona a un asana su poder terapéutico, lo que armoniza el cuerpo. Sin esta base no se van a poder desarrollar el resto de aspectos de la Asana (vinyasa, bandha, pranayama y dhrusti)
Al comenzar nuestra práctica de yoga, solemos estar muy rígidos y tensos, incluso nos podemos sentir torpes al ejecutarlas, ya que solemos permanecer sentados durante largos períodos de tiempo y no estamos acostumbrados a usar ciertos músculos ni a ponernos en diferentes posiciones, que incluso nos pueden resultar absurdas. Es por eso que puede sobrevenir un periodo de frustración, en el cual nos comparamos con el resto de compañeros que van a clase con nosotros, aparecen dolores fruto de trabajar músculos que ni siquiera sabíamos que teníamos o porque comienzan a recolocarse en su sitio las articulaciones. Es algo natural que debemos traspasar: si trabajamos con constancia  y repetidamente nuestras limitaciones, de forma honesta, libre de competitividad, sin luchar por llegar a toda costa, siendo sensibles con nuestro propio cuerpo y aceptándonos tal y como somos, acabaremos acercándonos a lo que podemos llamar “perfección”.
Para poder sostener una Asana durante un tiempo determinado (el que nuestro propio cuerpo nos indique), cada parte de nuestro cuerpo debe trabajar coordinadamente, ocupando su lugar y asumiendo sus funciones (nuestros huesos se desplazan, los músculos se alargan, las articulaciones se abren, nuestra mente debe estar concentrada justo en mantener todo ese trabajo estable).
He ahí el trabajo de la asana:
– Por un lado, confiere salud a nuestro cuerpo llamémosle físico (aunque pronto comprenderemos que cuerpo y mente es una sola cosa).
– Por otro lado otorga calma a la mente, que deja de divagar por los problemas diarios y se entretiene intentando ajustar todas las partes que intervienen para evitar caer, o evitar que la postura se deshaga, todo esto manteniendo una respiración calmada, suave y profunda (mucho más oxigenante que la respiración rápida y superficial que usamos habitualmente).
– Si a esto le añadimos el trabajo de ser sensibles con nosotros mismos, siendo honestos con nuestras virtudes y limitaciones, aceptándonos a nosotros mismos tal y como somos, así como a los demás, sin competitividad y dando todo lo mejor de nosotros dentro de nuestras posibilidades, tenemos un buen trabajo de autoestima y agradecimiento al momento vivido, que se traduce en felicidad.
Pronto volveré, muchas gracias por leerme, Velvet.
Ideas extraídas del libro “Yoga dinámico” de Godfrey Devereux.
Imagen vista en: http://purnavinyasayoga.blogspot.com.es/