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Aprendiendo qué es una asana

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Las asanas son las posturas que se utilizan en Yoga, pero cualquier postura no se considera Asana. 

Una asana es mucho más que realizar una determinada forma en el espacio. Mucha gente que no conoce nada acerca de Yoga, desconfía de que esta ciencia pueda realmente ayudarles a mejorar sus vidas más allá del nivel físico. En principio es lógico que se pregunten ¿qué diferencia pude haber entre una postura de yoga y un ejercicio de gimnasia? Además hay quien piensa que es necesario ser de goma para poder realizar ciertas posturas que vemos en los libros o en Internet (no hay que ponerse el pie en la nuca para hacer yoga)

De modo muy resumido (las veremos más adelante), las características básicas que toda postura de yoga (Asana) debe tener son:
– Asana: alineación corporal correcta.
– Vinyasa: movimiento acompasado con la respiración.
– Bandha: calidad en los ajustes musculares.
– Pranayama: calidad en la respiración.
– Dhrusti: calidad en la atención.
La alineación del cuerpo de modo correcto, es lo que proporciona a un asana su poder terapéutico, lo que armoniza el cuerpo. Sin esta base no se van a poder desarrollar el resto de aspectos de la Asana (vinyasa, bandha, pranayama y dhrusti)
Al comenzar nuestra práctica de yoga, solemos estar muy rígidos y tensos, incluso nos podemos sentir torpes al ejecutarlas, ya que solemos permanecer sentados durante largos períodos de tiempo y no estamos acostumbrados a usar ciertos músculos ni a ponernos en diferentes posiciones, que incluso nos pueden resultar absurdas. Es por eso que puede sobrevenir un periodo de frustración, en el cual nos comparamos con el resto de compañeros que van a clase con nosotros, aparecen dolores fruto de trabajar músculos que ni siquiera sabíamos que teníamos o porque comienzan a recolocarse en su sitio las articulaciones. Es algo natural que debemos traspasar: si trabajamos con constancia  y repetidamente nuestras limitaciones, de forma honesta, libre de competitividad, sin luchar por llegar a toda costa, siendo sensibles con nuestro propio cuerpo y aceptándonos tal y como somos, acabaremos acercándonos a lo que podemos llamar “perfección”.
Para poder sostener una Asana durante un tiempo determinado (el que nuestro propio cuerpo nos indique), cada parte de nuestro cuerpo debe trabajar coordinadamente, ocupando su lugar y asumiendo sus funciones (nuestros huesos se desplazan, los músculos se alargan, las articulaciones se abren, nuestra mente debe estar concentrada justo en mantener todo ese trabajo estable).
He ahí el trabajo de la asana:
– Por un lado, confiere salud a nuestro cuerpo llamémosle físico (aunque pronto comprenderemos que cuerpo y mente es una sola cosa).
– Por otro lado otorga calma a la mente, que deja de divagar por los problemas diarios y se entretiene intentando ajustar todas las partes que intervienen para evitar caer, o evitar que la postura se deshaga, todo esto manteniendo una respiración calmada, suave y profunda (mucho más oxigenante que la respiración rápida y superficial que usamos habitualmente).
– Si a esto le añadimos el trabajo de ser sensibles con nosotros mismos, siendo honestos con nuestras virtudes y limitaciones, aceptándonos a nosotros mismos tal y como somos, así como a los demás, sin competitividad y dando todo lo mejor de nosotros dentro de nuestras posibilidades, tenemos un buen trabajo de autoestima y agradecimiento al momento vivido, que se traduce en felicidad.
Pronto volveré, muchas gracias por leerme, Velvet.
Ideas extraídas del libro “Yoga dinámico” de Godfrey Devereux.
Imagen vista en: http://purnavinyasayoga.blogspot.com.es/
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