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Yoga, bienestar y fotografías


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Cómo hacer correctamente las asanas (posturas de yoga)

Esta mañana encontré en Facebook un enlace muy interesante para aquellas personas que practican yoga y que piensan que construir una asana es hacer una bonita postura digna de fotografía.

A veces, cuando estoy esperando en la puerta de las clases de yoga, escucho comentarios de los compañeros, tales como: “me frustro cuando no puedo hacer la postura”, “qué difícil es hacer yoga”, “hay una clase de súper máquinas, ¿cuándo haremos nosotros eso?”, “yo pensaba que yoga era relajante”. También escucho a algunos compañeros sentirse incómodos cuando se les pide que cierren los ojos y conecten con su interior, hay quien dice “yo abro los ojos y miro a los compañeros a ver que hacen”. Comentan que se sienten “raros” al tener que mirar en su interior, es como si se adentraran en terreno desconocido y extraño.

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Ilustración de Eva Uviedo

Quizás yoga se esté conviertiendo en gimnasia simplemente, por eso os dejo este enlace que, seguro, va a despejar muchas dudas a los que ya están asistiendo a clases y a aquellos que aún no se han decidido.

En el artículo de Yoga en Casa: “Cómo hacer correctamente las asanas”, nos hablan de las diferentes fases que se experimentan en el aprendizaje y ejecución de las asanas. Os dejo un resumen.

Asana:

Postura firme y cómoda que se mantiene en la inmovilidad, largo tiempo y con control de la respiración y de la mente.

1ª fase: Principiantes

  • Aprender bien la técnica; informarse bien, leer, ver vídeos, preguntar al profesor o a alumnos avanzados.
  • Practicar las asanas y fijarnos en detalles externos, tratando de no forzar.
  • Mantener las posturas unos segundos o pocos minutos.20633070-ejercicio-de-yoga-forma-humana-deja-dise-o-del-rbol-archivo-de-capas-para-la-manipulaci-n-f-cil-y-co

Es importante que logremos un mínimo de flexibilidad. Si miramos fotos y vídeos en Internet nos desanimaremos, ya que el 99% de las fotos serán muy bonitas estéticamente. Eso no es yoga. Yoga es una experiencia subjetiva e individual, y cada cuerpo tiene unas limitaciones. Las posturas perfectas son aquellas en las que nuestro cuerpo puede permanecer sin lastimarse y con la mente serena. En yoga no hay que competir, ni hacer alardes de nada.

2ª fase: Intermedios

  • Una vez que dominamos la ejecución externa de la postura (aptitud), tenemos que aprender a dominar la ejecución interna (actitud).
  • Alargaremos la permanencia en cada postura, hasta varios minutos en cada asana. Lo importante en yoga no es «estirarse» mucho, sino permanecer cada vez más tiempo en cada postura.

64841_529976243701371_386691504_n Una vez adoptada la postura, haremos lo siguiente:

Relajarnos: aflojar bien el cuerpo y las tensiones.
Aplicar la Ley del mínimo esfuerzo: prestar atención a los músculos que no intervienen en la postura, y relajarlos.
Respiración controlada: por la nariz, lenta… Mantener una respiración amplia y profunda, y cada vez que espiramos, tratar de relajar más y más el cuerpo.
Concentrar la mente en la asana: Esto es lo más difícil ¿Qué se puede hacer para concentrar la mente? Sentir la asana. Sentir el estiramiento de los diferentes músculos, las presiones a las que nos somete la postura, cómo se expande la caja torácica o el abdomen con cada respiración, sentir lo que sentimos (valga la redundancia). Tenemos que mantener la mente anclada en las sensaciones que produce la asana. ¿Y si la mente se distrae? Volver a tomar conciencia de la asana, sin enfadarse, sin perder la paciencia. Si la mente se va 10 veces en un minuto, con la practica se irá 7, y al cabo de unos años 5… Y así hasta lograr el dominio del cuerpo y de la mente.

3ª fase: Avanzados (Maestros)

  • Decía Patanjali: «Se alcanza el dominio de la asana cuando uno es capaz de meditar en ella».
  • La mayoría de nosotros se pasará largos años en la segunda fase, pero el día que logremos un estado meditativo en cada asana, habremos logrado un nivel avanzado. Esa será la prueba de que dominamos la asana.
  • En cuanto a la flexibilidad, irá mejorando con la práctica, pero no es indispensable que lleguemos con la frente a las rodillas o que nos volvamos de goma. Un buen yogui no es aquel que se estira mucho, sino aquel que es capaz de meditar en la asana, aunque no posea mucha flexibiliadad.
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    Ilustración de Eva Uviedo

    Como dice el lema del yoga y de esta escuela: Suavidad y perseverancia.

Espero que os guste, Velvet.

(Fuente: http://yogacasa.blogspot.com.es/2015/04/como-hacer-asanas.html?spref=fb)


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La dependencia y los apegos

La cosa más insignificante puede generar un dolor inmenso.

La cosa más insignificante puede generar un dolor inmenso (“Flor salvaje” by Velvet)

Uno de los temas más complicados para mí es éste: librarse de dependencias y apegos, soltarte de relaciones que ya acabaron, de necesidades autoimpuestas, del café, del azúcar, de rutinas viejas, de caminos ya andados, de todas esas frases que nos repetimos una y otra vez, de las cosas que crees que necesitas para estar despierta y ser feliz. De algunas me he librado, pero otras vuelven una y otra vez cuando pensaba que ya estaba superado, se trata de un trabajo de fondo y de estar en alerta continuamente, pero merece la pena el esfuerzo si el resultado es ir por la vida con menos peso y ser un apoyo, en lugar de un obstáculo, para quienes te rodean.

Naylín Núñez, fundadora del blog de Yoga para principiantes:  Yoga es más, lo explica muy bien en su artículo “La dependencia y el Alumbrón” os recomiendo no perderos su blog, está lleno de enseñanzas.

LA DEPENDENCIA Y EL ALUMBRÓN

Uno de los principios del yoga, svadhyaya, nos invita a estudiarnos a nosotros mismos, a ir hacia dentro y observar qué pasa en nosotros. Es algo que hago con frecuencia, observar cómo reacciono ante diferentes circunstancias, con las personas que llegan a mi vida, con las cosas materiales, con la información, la alimentación, el sistema, etc.

¿Te lo has preguntado alguna vez?

Como les decía a mis alumnos de yoga en Denia esta semana que dedicaba la clase a este principio del yoga, una de las cosas que suele pasar cuando uno está en este viaje de autoconocimiento es que comienza a ver sus propias sombras. Claro, eso también me pasa a mí y es lo que te quiero contar hoy en este artículo. Quizás te sirva de inspiración para mirar dentro de ti.

LA DEPENDENCIA. CÓMO LO HE VIVIDO YO.

Observando mi situación actual me doy cuenta de que en ocasiones siento que una parte importante de mi felicidad recae en algunas personas. También me doy cuenta que en otros tiempos ha sido peor: aquella época cuando sufría al lado del teléfono esperando una llamada de mi novio o cuando tenía que llamar cada día a mi madre cuando estudiaba lejos de casa.

Sí, he tenido épocas peores. Siento una evolución en mi camino en ese sentido pero así y todo veo que aunque en otro nivel, aún sigo siendo dependiente. Entonces viene el momento en que me pregunto, ¿por qué esa dependencia? ¿cuál es el motivo que hay detrás de esa sujeción a otra u otras personas?

DÁNDOLE LA CARA AL APAGÓN

Cuando vivía en Cuba, hubo una época donde se iba mucho la corriente y a esto le llamábamos apagones. Unas 8 horas con luz, luego 8 sin luz y luego 8 más con luz y así… Era duro darle la cara a tanto tiempo sin corriente eléctrica. Nada de televisión, ni ordenador, ni refrigerador. Quizás no eres capaz de imaginártelo si no lo has vivido.

El apagón

El tema es que cuando me dedico a mirar dentro, las sombras comienzan a salir y me veo frente a frente con mi propio apagón. Veo que hay sensaciones de soledad, que hay miedos, que hay falta de estímulos. Veo un vacío en mí que intento llenar con la presencia de otras personas y veo que eso no funciona, que no es el camino. Cuando estoy conmigo misma, observándome, veo la causa de mi propia dependencia y las lágrimas se convierten en una sensación de alivio. Ya al menos sé qué me pasa. La aceptación desde el amor de esas sombras que van saliendo es un paso importante para comenzar a arrojar luz sobre ellas. Pero no me quedo ahí e intento seguir adentrándome, seguir investigando, seguir sacando todo lo que hay.

"Ghost girl" by Velvet

“Ghost girl” by Velvet

Ahora lo entiendo con la mente, lo puedo decir, lo puedo escribir. Pero la dependencia sigue estando. Entonces llega un libro a mis manos: Temor, Placer y Dolor, de Krishnamurti y con él otro torrente de luz a esa sombra de la dependencia. Krishnamurti dice:

“Dos cosas se han descubierto: primero, que hay disipación de energía cuando hay fragmentación. Al observar, al escuchar toda esta estructura de la dependencia, ha descubierto uno que cualquier actividad de una mente que actúa y funciona en fragmentos —como hindú, comunista o católico, o como el analizador que está analizando— es en esencia una mente disipada, que desperdicia energía. En segundo lugar, ese descubrimiento le da a uno energía para encararse pon los fragmentos que surjan, y por lo tanto, al observar cómo surgen esos fragmentos, se resuelven.”

Al leerlo me vienen muchos fragmentos a mi cabeza, muchas formas de catalogar, muchos condicionamientos míos, de la sociedad, de mis antepasados. Parejas, ex-parejas, padres, hijos, sobrinos, hermanos… La mente dividida. Los pensamientos de cómo debería ser y la diferencia con lo que es. Veo cómo se va mi energía.

Pero al continuar observándome, llega un momento donde surge una mirada diferente. Por un momento logro ver sin comparar, sin juzgar, sin catalogar. Logro ver la unidad y mi mente deja de estar fragmentada y puedo observar todo lo que ocurre y comprendo. En ese momento ya no hay dependencia, hay paz.

TÚ, ¿DE QUÉ DEPENDES?

Quizás te sientas identificado con mi historia. Quizás veas dependencia hacia personas. Quizás hayas edificado tu vida con tu pareja como columna principal de tu edificio y si la columna se va, todo se derrumba. Quizás son tus hijos, tus padres, tus amigos. Quizás dependes de las personas que tienes a tu alrededor, con las que trabajas, las que te admiran. Quizás la dependencia es material, a tu casa, tu coche, a tu ordenador. Quizás es a tu religión. Quizás la dependencia es a un partido político, a la información, a las noticias, al deporte. Quizás incluso dependas del yoga para ser feliz.

AHORA TE TOCA A TI

Sí, te toca, si quieres, enfrentarte a tus propias sombras. Mirarte a ti mismo, observar dentro, hurgar, sacar todo lo que hay. Al principio quizás te resistas. Tu mente te dice que no, que está todo perfecto, que no hay ningún lugar a donde mirar (si es así, mira el doble). Hazte la pregunta más grande: ¿por qué dependo de _____? Dedícate tiempo a observar de qué forma tu mente se ha dividido, por dónde se te está yendo tu energía.

EL ALUMBRÓN

Lleva tiempo, corazón. Pero no hay tiempo mejor empleado que el que te dedicas a ti mismo.

Te mentiría (y eso no me interesa hacerlo), si te digo que estoy libre de dependencias. Pero me alegra saber que estoy en el camino.

¿Recuerdas que te comentaba hace un momento sobre los apagones en Cuba? Pues sigo con esa historia. Los apagones llegaron a tal extremo que era más tiempo el que estábamos sin luz que con ella. Y claro, como le ponemos nombre a todo, a este agradable fenómeno de que llegara la luz después de tanto tiempo sin ella le comenzamos a llamar “El alumbrón“. Era una felicidad total cuando llegaba la corriente. En todas las casas se aplaudía, se escuchaban gritos de felicidad.

"Luz entra por una ventana" by Velvet

“Luz entra por una ventana” by Velvet

El alumbrón

Así me siento yo ahora. De vez en cuando llega El alumbrón, sin buscarlo, sin esperarlo. Esa luz, esa conexión me da alegría y paz. Disfruto, soy consciente de ella y cuando se va, vuelvo a observarme. Percibir las cosas como son me ayudan a que mi mente cada vez se fragmente menos y a tener más energía para enfrentarme a mis propias sombras.

Esta dependencia que observo tiene mucho que ver con el miedo del que hablo en mi libro digital Una Luz Para Ti, donde comento:
“Cuando te enfrentas a la realidad, todos tus miedos, que son provocados por los apegos, desaparecen. Entonces el mundo con el que te relacionas se mostrará tal como es, y no un mundo creado por tus pensamientos.”

Con amor,
Namaste
Naylín


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Yogacards, recursos para construir sesiones de yoga

Yogacards

Yogacards

El las clases de yoga a las que asisto en Cáceres “Yogart”, nos sorprendió un día la profesora con esta baraja de cartas con 60 posturas de yoga. Las tarjetas son muy bonitas y completas, por un lado contiene una fotografía inspiradora y por el otro viene una descripción de la misma, con sus beneficios y contraindicaciones. Además según el color puedes saber si son posturas de dificultad básica, media o avanzada.

En las clases, la profesora nos iba repartiendo dos tarjetas a cada uno de los alumnos y, una vez realizada con su ayuda, las intercambiábamos entre nosotros. Fue un rato divertido aunque algo caótico también.

En el paquetito además hay un pequeño folleto con series terapéuticas basadas en posturas del libro “La luz del Yoga” de BKS Iyengar, para ayudar a paliar diversas dolencias o para fortalecer diferentes partes del cuerpo. Es fácil construir una sesión con estas tarjetas.

Tuve un pequeño problemita con mi paquete de cartas y no dudé en consultar en su web. Les escribí para preguntarles mi duda y no tardaron en contestarme y darme la solución que necesitaba. Por lo que estoy muy contenta, no sólo por las tarjetas como recurso sino con el personal que trabaja detrás de Yogacards.

Os dejo esta sesión anti ansiedad que encontré en su Facebook:

Sesión de asanas para aliviar la ansiedad, de Yogacards.

Sesión de asanas para aliviar la ansiedad, de Yogacards.

Para más información: Yogacards.


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Yogasutras de Patanjali

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Ahora la disciplina del Yoga / Atha yoga nush asanam (Primer sutra)

Se cree que Patanjali, autor de los Yogasutras, considerado “padre del Yoga” nació en Bharata Varsha (India) el año 250 antes de Cristo.  Su obra más famosa es un libro escrito en forma de aforismos donde se aglutina el conocimiento exhaustivo sobre la condición humana en general y la mente en particular. A través de estos sutras, su autor nos revela un procedimiento que consta de ocho pasos para liberarnos de los condicionamientos mentales, que generan la mayor parte de los sufrimientos.

Esta obra se divide en cuatro libros:

El primero (51 sutras) responde a la pregunta de “¿Qué es el yoga?” 

  • Analiza la naturaleza del yoga y su técnica.
  • Obstáculos y medios a través de los cuales se llega a la cesación de todos los procesos mentales.

El segundo (55 aforirmos) responde a la pregunta “¿Por qué practicar yoga?”

  • Trata sobre las condiciones de la vida humana.
  • Expone los impedimentos, causas y consecuencias.
  • Analiza los medios externos (o cinco primeras prácticas del yoga clásico).

El tercero (55 aforismos): explica los medios internos que completan los ocho pasos.

El cuarto (34 sutras) analiza los siddhis o poderes que involuntariamente se logran al practicar yoga.

Los ocho pasos de Patanjali para liberarnos de los condicionamientos mentales:

  1. Yama (abstenciones)
  2. Niyama (obligaciones)
  3. Asanas (posturas).
  4. Pranayama (liberación de la respiración)
  5. Pratyahara (abstracción de los sentidos)
  6. Darhana (concentración)
  7. Dhyana (meditación)
  8. Samadhi (fusión)

Yama y Niyama, son los principios rectores que deben estar presentes en todo momento.

Asanas, Pranayama, Pratyahara y Darhana, son una adecuación psicofísica que nos prepara para lograr la meta final.

Dhyana y Samadhi, son la culminación del objetivo.

Más adelante veremos en profundidad los dos principios rectores del Yoga: Yama y Niyama.

Un saludo, Velvet.

Descargar los Yogasutras en .pdf
La imagen la cogí prestada de esta web: http://senarablog.com/2014/sutra-study-yoga-sutra-1-1/


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Confundir el fin con el medio en el Yoga: cuando la postura se convierte en un objetivo

Hay personas que piensan que hacer Yoga simplemente consiste en realizar posturas y cuanto más perfectas mejor. Las asanas son sólo la punta del iceberg.

Hoy os dejo un artículo muy claro y conciso de Antonio Tugores sobre el objetivo final del Yoga.

Espero que os guste.

Velvet.

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Muchos son los estilos y las formas de practicar yoga, seguro que has oído hablar del yoga, pero lo que no está tan claro es a qué se refiere la gente cuando dicen que hacen yoga. Primero, sería interesante diferenciar entre yoga como estado y yoga como proceso. En realidad cuando alguien dice que hace yoga, lo que quiere decir es que está desarrollando una práctica para llegar a un estado de yoga, el cual es una experiencia subjetiva y por tanto no definible, sin dar lugar a interpretaciones. Eso, además, da lugar también a la multitud de estilos y formas de practicar.

Así que tomando como punto de partida una de las definiciones de Yoga que encontramos en los Yogasutras de Patanjali, podríamos decir que yoga es el estado en que la percepción (conciencia) no se ve afectada por los condicionamientos mentales. Por lo tanto, la propuesta se refiere a un estado sutil, difícil de percibir, precisamente por la bulliciosa actividad de la mente.

¿Cómo puede una postura silenciar la mente hasta el punto de ver sus movimientos sin implicarte en ellos? La respuesta es que no es la postura en si, sino la forma de acceder a ella con las implicaciones de atención que conlleva.

Cuando comencé a practicar yoga, fue desde un enamoramiento externo, me maravillaba la belleza de las posturas y durante algún tiempo anduve confundido en el desarrollo de mi práctica. Ponía énfasis en la práctica para conseguir el mayor número de posturas posibles y con la máxima perfección, en realidad me convertí en un verdadero experto de contorsionar mi cuerpo, incluso notaba que mucha gente me admiraba por ello.

Todo ello sin duda contribuye al refuerzo de la personalidad egótica, que curiosamente está marcado como una de las causas del sufrimiento, pero eso es harina de otro costal. En lo que se refiere a la práctica, sin darme, cuenta había convertido las posturas en objetivos, el medio convertido en el fin, confundiendo indagación por imposición.

En realidad las posturas de yoga no ofrecen nada en si mismas, tan solo son herramientas a través de las cuales investigas, indagas en posibilidades, pero no las impones a tu cuerpo. Tu cuerpo es el que es y no tiene sentido imponerle posturas, eso lo único que hará será incrementar más la tensión que ya hay en él. La propuesta de una postura de Yoga va acompañada de una actitud difícil de asumir hoy en día, no se trata de conseguir la postura, sino de sentir las tensiones que impiden que se pueda hacer, de reconocer las limitaciones de tu cuerpo, en definitiva de ser sensible a los impactos que producen las acciones. Para ello no se requiere de ningún proceso de conceptualización a través de la mente, tan solo estar completamente presente en las sensaciones orgánicas, en resumen: sentir. En esta propuesta, el pensamiento, la incesante actividad mental, no es requerida, ya que uno puede sentir su cuerpo sin necesidad de conceptualizarlo a través de la mente.

En el proceso de la práctica, si te mantienes enfocado en las sensaciones orgánicas y dicho sea de paso evitando que éstas sean no solo desagradables sino de excesiva intensidad, poco a poco, la actividad mental va descendiendo, ya que como dije, sentir no requiere el proceso habitual de conceptualizar y al descender la actividad mental manteniendo el foco de atención hace que la consciencia esté presente en lo que es, sin las típicas modificaciones que produce el percibir desde una perspectiva condicionada por la mente.

En realidad el proceso es sencillo, es una forma de internalizar la atención, haciéndole un “bypass” a la mente, el mecanismo a través del cual filtramos lo que percibimos. Es suficiente tener claro el proceso en el cual estás embarcado y así no perder el rumbo (ni el tiempo).

Podéis leer el artículo en la revista Namaste


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Aprendiendo qué es una asana

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Las asanas son las posturas que se utilizan en Yoga, pero cualquier postura no se considera Asana. 

Una asana es mucho más que realizar una determinada forma en el espacio. Mucha gente que no conoce nada acerca de Yoga, desconfía de que esta ciencia pueda realmente ayudarles a mejorar sus vidas más allá del nivel físico. En principio es lógico que se pregunten ¿qué diferencia pude haber entre una postura de yoga y un ejercicio de gimnasia? Además hay quien piensa que es necesario ser de goma para poder realizar ciertas posturas que vemos en los libros o en Internet (no hay que ponerse el pie en la nuca para hacer yoga)

De modo muy resumido (las veremos más adelante), las características básicas que toda postura de yoga (Asana) debe tener son:
– Asana: alineación corporal correcta.
– Vinyasa: movimiento acompasado con la respiración.
– Bandha: calidad en los ajustes musculares.
– Pranayama: calidad en la respiración.
– Dhrusti: calidad en la atención.
La alineación del cuerpo de modo correcto, es lo que proporciona a un asana su poder terapéutico, lo que armoniza el cuerpo. Sin esta base no se van a poder desarrollar el resto de aspectos de la Asana (vinyasa, bandha, pranayama y dhrusti)
Al comenzar nuestra práctica de yoga, solemos estar muy rígidos y tensos, incluso nos podemos sentir torpes al ejecutarlas, ya que solemos permanecer sentados durante largos períodos de tiempo y no estamos acostumbrados a usar ciertos músculos ni a ponernos en diferentes posiciones, que incluso nos pueden resultar absurdas. Es por eso que puede sobrevenir un periodo de frustración, en el cual nos comparamos con el resto de compañeros que van a clase con nosotros, aparecen dolores fruto de trabajar músculos que ni siquiera sabíamos que teníamos o porque comienzan a recolocarse en su sitio las articulaciones. Es algo natural que debemos traspasar: si trabajamos con constancia  y repetidamente nuestras limitaciones, de forma honesta, libre de competitividad, sin luchar por llegar a toda costa, siendo sensibles con nuestro propio cuerpo y aceptándonos tal y como somos, acabaremos acercándonos a lo que podemos llamar “perfección”.
Para poder sostener una Asana durante un tiempo determinado (el que nuestro propio cuerpo nos indique), cada parte de nuestro cuerpo debe trabajar coordinadamente, ocupando su lugar y asumiendo sus funciones (nuestros huesos se desplazan, los músculos se alargan, las articulaciones se abren, nuestra mente debe estar concentrada justo en mantener todo ese trabajo estable).
He ahí el trabajo de la asana:
– Por un lado, confiere salud a nuestro cuerpo llamémosle físico (aunque pronto comprenderemos que cuerpo y mente es una sola cosa).
– Por otro lado otorga calma a la mente, que deja de divagar por los problemas diarios y se entretiene intentando ajustar todas las partes que intervienen para evitar caer, o evitar que la postura se deshaga, todo esto manteniendo una respiración calmada, suave y profunda (mucho más oxigenante que la respiración rápida y superficial que usamos habitualmente).
– Si a esto le añadimos el trabajo de ser sensibles con nosotros mismos, siendo honestos con nuestras virtudes y limitaciones, aceptándonos a nosotros mismos tal y como somos, así como a los demás, sin competitividad y dando todo lo mejor de nosotros dentro de nuestras posibilidades, tenemos un buen trabajo de autoestima y agradecimiento al momento vivido, que se traduce en felicidad.
Pronto volveré, muchas gracias por leerme, Velvet.
Ideas extraídas del libro “Yoga dinámico” de Godfrey Devereux.
Imagen vista en: http://purnavinyasayoga.blogspot.com.es/


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Por qué abrir un blog

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Hoy escribo esta primera entrada, esperando que sea el comienzo de un provechoso camino. Quiero proponérmelo simplemente como un ejercicio de reflexión y de motivación, en principio para mí misma.

¿Por qué necesito motivarme? 

En la actualidad, a pesar de tener varias carreras y experiencia, soy “precaria” en una institución pública. Mi labor es parecida a la que realiza una “gestora cultural” (ya trabajé como tal en un precioso proyecto a nivel regional en Extremadura, que ha cambiado drásticamente debido a la actual situación económica).
Como miles de personas en este país me encuentro sometida a una situación de incertidumbre que trato de llevar de la mejor manera posible para no agotarme física ni mentalmente, el blog es una vía para expresarme y cambiar de algún modo la forma de relacionarme con el mundo y conmigo misma.
La última carrera que estudié fue Enfermería, me llevó a ella mi interés por la salud en general, el cuidado del cuerpo y la mente, las ganas de ayudar a los demás… Pero durante los últimos tres años, la práctica de Yoga, la enseñanzas de algunos profesores, las vivencias de amig@s, las mías propias y ciertas lecturas que cayeron en mis manos, han hecho que haya modificado mi punto de vista sobre la salud y la enfermedad, sobre el bienestar y el potencial que reside en cada uno de nosotros. Mi opinión es que que las personas, por lo general, ceden su propio poder a elementos externos, personas, objetos…, pensando que poco pueden hacer por sí mismas. Quizás porque hay herramientas que no hemos tenido la oportunidad de aprender, pues no suelen enseñarse en colegios ni sitios oficiales,  e incluso se ven como meras distracciones sin fundamento, sólo aptas para personas “raras”. Me refiero a la respiración, la relajación, el poder de la visualización, la creatividad, el uso de la música o la meditación, que cualquiera puede tener a su alcance para aumentar su bienestar, su salud, calmar la mente y para lograr ser más feliz ¿por qué no? A mi me encanta hacer fotos y compartirlas.
Me hace feliz poder empezar este mini proyecto, usarlo para expresarme, organizar y plasmar aquí esas técnicas que me ayudan (esto también es una herramienta), y si a alguien más le sirve, estaré encantada de saberlo así como de compartir e intercambiar impresiones.
Si habéis llegado hasta aquí, sólo por eso, os doy mil gracias.
Con cariño, Velvet.